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Así son las nuevas etiquetas de eficiencia energética en electrodomésticos y bombillas. Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

Eficiencia energética en electrodomésticos: así es el nuevo etiquetado

Puede que si en los últimos meses has estado echando un vistazo a algún electrodoméstico, hayas notado que las etiquetas habituales que les acompañan han cambiado.

Estas etiquetas marcadas por letras ayudan a los consumidores a saber cómo de eficiente es el consumo energético de un electrodoméstico en cuestión, y es uno de los mecanismos más importantes con los que contamos para saber cómo afectará a nuestra factura de la luz.

Pero, como comentábamos, desde el pasado 1 de marzo, para electrodomésticos, y desde el pasado 1 de septiembre, para bombillas, la Unión Europea, responsable de unificar todas estas etiquetas, las ha actualizado.

En las siguientes líneas te contamos en qué consisten estos cambios y cómo fijarte si necesitas cambiar algún electrodoméstico en el futuro.

La nueva etiqueta, mucho más ‘dura’

El etiquetado energético trata de identificar por una escala de letras y de colores cómo de eficiente es un electrodoméstico o una bombilla en este caso. Esto es algo muy importante, ya que según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el 55,2% de la energía total que se consume en un hogar procede de los electrodomésticos.

Entre ellos, los que más consumen son el frigorífico (30,6%), la televisión (12,2%), la lavadora (11,8%), el horno (8,3%), los ordenadores (7,4%), el congelador (6,1%) y el lavavajillas (6,1%).

Pero, si ya había un etiquetado, ¿por qué se ha cambiado?

El nuevo etiquetado se ha vuelto necesario después de que, con el paso de los años, cada vez más electrodomésticos mejoraran -felizmente para todos- sus registros energéticos y, por lo tanto, lo habitual es que todos obtuvieran las mejores clasificaciones.

Con el anterior sistema, los electrodomésticos tenían clasificaciones que iban desde distintos niveles de la letra A (A+, A++ o A+++), los más eficientes, hasta la E.

Pero, al ser cada vez más los productos que alcanzan la clasificación A+, A++ o A+++ con arreglo a la escala actual, ahora el nuevo etiquetado ha vuelto a una escala más sencilla. Solo va de la A a la G y se ha vuelto más exigente dada la mejora general, por lo que muchos electrodomésticos que con el anterior etiquetados llegaban a letra A ahora se quedan en una E o una F.

Las nuevas etiquetas se aplican desde marzo a cuatro categorías de productos: frigoríficos y congeladores, lavavajillas, lavadoras y televisores (y otras pantallas externas) y también, desde el 1 de septiembre, a bombillas y lámparas con fuentes luminosas fijas. En los próximos años será el turno de otros productos.

Reescalado del producto

Como hemos dicho, esta escala es más estricta y está diseñada de manera que muy pocos productos puedan alcanzar inicialmente la clasificación A, lo que deja espacio para incluir productos más eficientes en el futuro.

Los productos más eficientes energéticamente que se comercializan en la actualidad normalmente irán etiquetados a partir de ahora como B, C o D.

Así son las nuevas etiquetas de eficiencia energética en electrodomésticos y bombillas. Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Para reconocer mejor sus características, las etiquetas incluyen varios elementos nuevos, como un enlace con un código QR a una base de datos para toda la Unión Europea que permite a los consumidores acceder a más información sobre el producto.

Además de reajustar la clase de eficiencia energética del producto en cuestión, el formato de la nueva etiqueta es diferente, ya que incluye iconos más claros y más modernos. Al igual que en las anteriores, en las nuevas etiquetas no solo figura la clase de eficiencia energética. En el caso de una lavadora, por ejemplo, se ve a simple vista el número de litros de agua por ciclo, la duración de un ciclo y el consumo de energía, medido todo ello para un programa normalizado.

Todo este etiquetado va también de la mano de otras medidas que no solo afectan a la pobreza y la eficiencia energética. Desde el 1 de marzo también han entrado en vigor varias normas sobre diseño ecológico, en particular sobre la reparabilidad y la obligación de que los fabricantes sigan disponiendo de piezas de recambio durante varios años después de que los productos hayan dejado de comercializarse, luchando así también contra la obsolescencia programada.

Estreno del etiquetado energético

  • Ahora la escala actual de la etiqueta va de A a G, eliminando así las clases A+ a A+++.
  • Tiene unos requisitos de rendimiento y eficiencia más estrictos, por lo que será más complicado dar con dispositivos con las letras más altas.
  • Un producto que muestra una clase de eficiencia energética A+++ puede, por ejemplo, convertirse en una clase D o E tras el reajuste, sin que haya un cambio significativo en su consumo de energía.
  • La clase más eficiente (clase A) se dejará inicialmente vacía para dejar espacio al progreso de los aparatos que se desarrollen en el futuro.
  • La nueva etiqueta refleja nuevos elementos de rendimiento, requisitos de diseño ecológico más estrictos y una nueva metodología de ensayo.
  • Se ha añadido un código QR a la nueva etiqueta para obtener más información sobre el producto, a través del Registro Europeo de Productos sobre Etiquetado Energético (EPREL, por sus siglas en inglés: the European Product Registry on Energy Labelling).

En EPIU Getafe Hogares Saludables investigamos y combatimos la pobreza energética en los barrios de Getafe de Las Margaritas y La Alhóndiga-Fátima. Aquí puedes conocer más sobre el proyecto y leer más artículos sobre pobreza energética y eficiencia en el hogar en nuestro blog.

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